-Yo creo que te
comprendo -dijo la Maga, acariciándole el pelo-. Vos buscás algo que no sabés lo
que es. Yo también y tampoco sé lo que es. Pero son dos cosas diferentes. Eso
que hablaban la otra noche... Sí, vos sos más bien un Mondrian y yo un Vieira da
Silva.
-Ah -dijo Oliveira-. Así
que yo soy un Mondrian.
-Sí, Horacio.
-Querés decir un
espíritu lleno de vigor.
-Yo digo un Mondrian.
-¿Y no se te ha ocurrido
sospechar que detrás de ese Mondrian puede empezar una realidad Vieira da Silva?
-Oh, sí -dijo la Maga-.
Pero vos hasta ahora no te has salido de la realidad Mondrian. Tenés miedo,
querés estar seguro. No sé de qué... Sos como un médico, no como un poeta.
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