Destilando optimismo arraigado en la seguridad
de saber que lo mismo sentís cuando me mirás.
Y es que existen fuegos que no logran extinguirse.
O aquel, no pudo, al menos, y será que yo no quise.
Me convierto en represor de mis impulsos,
Se me distorsiona el pulso
Y se hace ausente, por un rato, mi respiración.
Son enfectos razonables por la falta
De lo que mi alma se jacta:
Ser la dueña para siempre de tu perfección
de saber que lo mismo sentís cuando me mirás.
Y es que existen fuegos que no logran extinguirse.
O aquel, no pudo, al menos, y será que yo no quise.
Me convierto en represor de mis impulsos,
Se me distorsiona el pulso
Y se hace ausente, por un rato, mi respiración.
Son enfectos razonables por la falta
De lo que mi alma se jacta:
Ser la dueña para siempre de tu perfección
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