Todos
los hombres ilustrados parecen estar convencidos de que debe
garantizarse la libertad y exención totales de cualquier forma de
censura a las obras más extensas. Como escribirlas les exige tiempo,
compararlas exige dinero y leerlas exige atención, no pueden producir en
el pueblo la reacción que uno teme de obras de mayor rapidez y
violencia. Pero los panfletos, las octavillas y los periódicos se
elaboran con rapidez, se compran con escaso dinero y, como su efecto es
inmediato, se consideran más peligrosos.
Constant, B., 1814, De la liberté des brochures, des pamphlets et des journaux, Paris.
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